lunes, 14 de febrero de 2011

UN LEGENDARIO NIÑO

¿Crees en la magia? Pues a Jesús la magia era lo único esperanzador…



Hay diversos secretos en toda una historia. Hay historias escondidas en un espíritu construido por toda una nación. Podemos llamarlos a estos hechos como misterios, y son estos misterios los cuales al ser develados son parte de una realidad que nosotros mismos no creeríamos. Pues es cuestión de solo creer, confiar y tener fe en la magia que esconde este misterio. Cree y verás lo que con los ojos no son visibles. En todo el Perú, hay secretos en su misma historia que pueden estar en nuestras propias narices.



Se acercaba el fin de año escolar, quienes están más entusiasmados por este evento son los alumnos de La Gran Unidad de Varones de Tacna, pues a ellos les encantaba la idea de salir de viaje de promoción. El viaje tenía como destino la ciudad capital, Lima. Fue el salón de sexto grado de la sección “B” de primaria el cual cambiaría completamente durante el viaje, sobretodo por el alumno Jesús. El niño de 10 años era el menor de todo el aula, era un muchacho aplicado pero solo ocupaba el segundo lugar académicamente de su clase, era un niño pequeño, delgado y con una mirada única. Tenía sus amigos quienes lo protegían, ya que era el “punto” del curso. Tenía la ventaja de ser amigo del más grande del salón, Alex lo defendía de cualquier abusivo, ya que él mismo también era un abusivo. Jesús era muy amigable con quienes les mostraban su afecto, pero tímido con las personas que solo trataban de molestarlo.



Así pues, llegó el día en que deberían salir de viaje. El bus que los llevaría a la ciudad capital era de los clásicos buses, de esos que son los típicos que se usan en los viajes interprovinciales. Todos subieron casi en un parpadeo. El pequeño Jesús era el único al que no le agradaba la idea de ir, prefería quedarse y olvidarse de todo su salón por al menos unos cuantos días. Tenía su equipaje listo, una gran maleta y una pequeña mochila que le colgaba de su cuello y espalda. Su cabello alborotado se movía de acuerdo al viento, y sus manos sujetaban fuerte un fólder con unos dibujos elaborados por él mismo.



Jesús no quería ir de viaje, tenía un presentimiento tan acertado que cuando puso el primer pie en una de la gradas del autobús, soltó su fólder. Siguió, no tenía otra opción, se había resignado a terminar con esto de una buena vez. El niño era tímido, solo era amigo con quienes le presentaba confianza, y casi nadie en su salón se lo mostraba. Su mejor amigo, Alex, le había separado un asiento al lado suyo, casi al fondo del bus.

El ambiente del mismo bus era tan tenso para él, solo quería que esto eso se acabara.



De esta manera salieron de viaje, sin promesas ni augurios de mejorar, ni mucho menos la intención de darle gusto a sus compañeros de verlo con la moral alicaída. A pesar que le fastidiaba todas las bromas pesadas no se doblegaba por nada y no se mostraba afectado por lo que le hacían. Sin embargo, ni se le pasaba por la mente lo que el resto de sus compañeros de salón estaban preparando.



Ya de noche, a eso de las 9, fue en una de las paradas que hacía el bus, llegaron a un grifo para abastecer de combustible vehiculo que los transportaba. El profesor encargado estaba durmiendo, y casi todo el viaje estuvo así, solo estaba despierto el momento de la comida a bordo. Los alumnos bajaron del bus, como para que vayan a los servicios higiénicos del mismo grifo. Jesús bajó del bus con su amigo Alex. Era con el con quien se sentía bien protegido, ambos fueron al baño. De entre las sombras y muy cautelosamente, los otros compañeros los siguieron, apagaron la luz del baño y separaron a Jesús de Alex. El gran amigo de Jesús, siendo uno de los más recios del grupo no dejó de moverse para zafarse de casi los quince compañeros que lo sujetaban de todo el cuerpo. Luego, uno de ellos, se acercó corriendo y con un palo de escoba en sus manos que lo estrelló en la cabeza de Alex para desmayarlo. Como el suelo del baño estaba mojado, se resbaló y al llegar al suelo perdió el conocimiento.



Jesús estaba asustado, otros cinco chicos lo habían acorralado en una esquina del baño. El líder de estos, empezó a hablar:



- Así que no te damos miedo ¿verdad?

- No le tengo miedo a unos sujetos como ustedes- contestó Jesús con tono altivo

- Encima de todo te pones sabroso con nosotros- habló otro

- Se pueden ir al demonio ustedes juntos- al terminar de hablar, Jesús le tiró un escupitajo al líder.

- No perderemos tiempo contigo- dijo el mal compañero limpiándose la cara- hemos planeado algo especial para ti, así que antes que se vaya el bus…

- Eres un maldito- susurró Jesús y enviaba un fuerte puñetazo al bravucón.



Estando todo a oscuras, el malvado recibió el golpe, pero fue justo ahí cuando los demás los agarraron de las piernas y brazos. Un sexto se acercó con unas sogas y lo amarraron de pies hasta los hombros y lo arrogaron a la espalda del grifo. Dejándolo inconciente, todos se subieron al bus y nadie dijo nada de lo que había pasado.



Jesús estaba encolerizado, pero su venganza llegaría luego, porque su leyenda se escribe desde ahí.